sábado, 14 de septiembre de 2013

Necesidad y demás sentimientos inútiles.

Y ahí estás tú, subido en tu pedestal y acompañado por tu madurez y tu independencia, proyectando una sombra de casi dos metros sobre mi pobre figura andrajosa que se está quedando sin esencia, que ya no sabe a quién pertenece ni por qué motivo está aquí.
Me he pasado una vida entera sintiéndome grande, protegiendo a aquellos que se dejaban proteger, y ahora lo único que quiero es encogerme, disminuir de tamaño y que alguien grande venga y me cubra a mí con sus brazos, que impida que mi cuerpo caiga por un acantilado; quiero invertir los papeles y ser yo la protegida.
Pero no hay nadie que quiera proteger a un tigre. ¿Para qué, si ya tiene esas zarpas enormes y ese pelo para camuflarse en la selva? ¡Que se defienda solo!
Pero igual que las personas, al sentirnos protegidas, en cierto modo volvemos a una niñez en la que nuestros padres nos arropaban en la cama y nos soplaban en las heridas de las rodillas, a los tigres también les gusta volver a ser pequeños y juguetear, y que la mamá tigresa los vigile en sus correrías por la selva. Pero se conforman con poco: el mero hecho de poder mostrar sus debilidades ya es suficiente; poder reconocer que les da miedo saltar esa enorme brecha entre los árboles o lanzarse hacia el cazador furtivo para defender a sus crías.
Qué curioso contraste, quien quiere ser fuerte sólo logra verse débil y quien no tiene ni idea de su fuerza arrasa corazones malheridos.

B.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Mira tú por dónde...

El guerrero de la luz ya tuvo alguna vez miedo de entrar en combate. 
Todo guerrero de la luz ya traicionó y mintió en el pasado.
Todo guerrero de la luz ya recorrió un camino que no le pertenecía.
Todo guerrero de la luz ya sufrió por cosas sin importancia. 
Todo guerrero de la luz ya creyó que no era un guerrero de la luz.
Todo guerrero de la luz ya falló en sus obligaciones espirituales.
Todo guerrero de la luz ya dijo cuando quería decir no.
Todo guerrero de la luz ya hirió a alguien a quien amaba.
Por eso es un guerrero de la luz; porque pasó por todo eso y no perdió la esperanza de ser mejor de lo que era.

Paulo Coelho, Manual del guerrero de la luz

sábado, 7 de septiembre de 2013

Strength.


Miremos el lado bonito de la vida.



I'm 14 years old I am pretty,
I'm a teeny tiny girl, a little lady,
I live under the kitchen floor,
Right here, not so far from you,
Sometimes I feel happy, Sometimes I feel blue, In my dreams oh I wish I could,

Feel my hair blowing in the wind,
See the sky in the summer rain,
Pick a flower from the garden for you,
Beyond the lane there's another world,
Butterflies floating in the air,
Is there someone out there for me?

And so life goes on, day after day,
With, knick-knacks on the floor, nooks and crannies,
I live in a tiny world, ( I live in a tiny world)
Out there, someone waits for me,

I wish I had someone, to watch over me, In my dreams oh I wish I could

Feel my hair blowing in the wind,
See the sky in the summer rain,
Pick a flower from the garden for you,
Now I know there's another world,
Butterflies floating in the air,
Is someone out there, for me?

Feel my hair blowing in the wind,
See the sky in the summer rain,
Pick a flower from the garden for you,
Now I know there's another world,
Butterflies floating in the air,
Is someone out there, for me?

La pesadilla de una humanidad moribunda.

Es durante la noche, sobre todo, cuando la luna es gibosa y menguante, cuando veo al ser. Probé la morfina, pero la droga ha resultado ser tan sólo una solución pasajera y me ha atrapado entre sus garras como esclavo sin esperanza de remisión. Así que voy a acabar con todo, habiendo escrito una relación completa para el conocimiento o la engreída diversión de mis semejantes. A menudo me pregunto si no habrá sido todo una fantasía..., un simple monstruo de la fiebre sufrida mientras yacía preso de la insolación y enloquecido en el bote descubierto, tras mi huida del buque de guerra alemán. Eso me digo, pero siempre me viene una espantosa y vívida imagen a modo de respuesta. No puedo pensar en el profundo mar sin estremecerme ante los indescriptibles seres que puede que en este mismo instante estén reptando y moviéndose en sus fondos cenagosos, adorando arcaicos ídolos de piedra y tallando sus propias y detestables imágenes en obeliscos submarinos de rezumante granito. Sueño con el día en que puedan emerger entre el oleaje y sumergir entre sus garras a los restos de una humanidad débil y agotada por la guerra..., el día en que la tierra se hunda y el oscuro lecho marino se alce entre el pandemónium universal.

Howard Phillips Lovecraft, Dagón