sábado, 27 de octubre de 2012

¿Se puede o no se puede?

¿No le parece a usted que en estos tiempos en que tantas cosas se están enderezando hace falta también enderezar las conductas humanas? ¿No le parece que hay que simplificar mecanismos e idear fórmulas que obliguen al cumplimiento de las responsabilidades que se adquieren con los hijos que se engendran?
Tal vez ayude lo que diga usted.

¡Dígame usted!, Mirta Rodríguez Calderón.

viernes, 26 de octubre de 2012

Mujer cubana, has nacido
para ser madre y obrera
luchadora verdadera
creadora en pueblo unido.
Contigo Cuba ha obtenido
mil triunfos y mil honores
por eso un ramo de flores
un beso y una medalla
mereces porque tu talla
es talla de las mejores.
Que tengas un tiempo nuevo,
lleno de triunfos y honores
que nazcan por ti mil flores
y vigoroso el relevo.
Al palmar mi canto elevo
de mi tunera región,
y brota del corazón
mi más puro sentimiento.
Para ti vuela en el tiempo
mi paloma y mi canción.

Rolando Ramírez.

jueves, 25 de octubre de 2012

Mujer,
todo comenzó en el gran Octubre,
en nuestro Enero Victorioso,
con tu conocido o anónimo esfuerzo,
con tu palabra aleccionadora,
con tu posición hombro con hombro junto al compañero.
¡Mujer!
Hazte camino y engrandece con lo mejor de ti esta Revolución.

Felicia Reyes.

miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Es usted machista?

Decir ayudar presupone que es su esposa la que tiene todas las responsabilidades del hogar y que usted la ayuda a ella a cumplirlas. Si usted usa compartir estará empleando el verbo que realmente se corresponde con la situación de que está hablando, porque la casa es de ambos, las ropas son de ambos, los deberes son de ambos...

¡Dígame usted!, Mirta Rodríguez Calderón.

martes, 23 de octubre de 2012

Aquí no hay condiciones.

Cuando llegué a la Casio el jefe de personal estaba pasando un curso y me recibió Giordano Yanes, el jefe de taller, un hombre excelente que me animó, me dio mucha confianza en mis posibilidades (él tenía que irse a estudiar a la RDA) y me enseñó muchísimas cosas. Yo estaba feliz...
A la semana regresó el jefe de personal. Me mandó a buscar. Dijo que no se explicaba por qué me mandaron allí porque ellos no tenían condiciones para las mujeres. Le pregunté si acaso los compañeros trabajaban desnudos, que de cuáles "condiciones" él hablaba. Respondió que había que cargar pesos y que las mujeres no servían para eso. Yanes estaba conmigo; le dijo que él estaba dispuesto a retrasar su viaje para asesorarme... El hombre (ya yo no pensaba en él como compañero) se agarró de mi falta de experiencia. Pero ¿cómo voy a adquirir experiencia si nadie me da trabajo?, le reproché.

Isabel Quintana de los Santos en una entrevista por Mirta Rodríguez Calderón en ¡Dígame usted!

lunes, 22 de octubre de 2012

En una ocasión me tocó oír a un hombre decir que la mujer rinde en su trabajo hasta que se casa y quiere tener un hijo. Ahí empiezan, según este señor, los problemas: hay que darle licencia de maternidad, luego falta al trabajo porque el hijo enferma, etcétera. Como si no fuera un derecho de la mujer tener uno o todos los hijos que quiera. ¿Dónde están, para hombres como éste, las conquistas y los sacrificios de los miles que murieron sin poder ver la nueva sociedad?

Amalia Sanmartino en una entrevista por Mirta Rodríguez Calderón en ¡Dígame usted!

sábado, 20 de octubre de 2012

Y Doña Aiuola le contó a Bastián...

Hace mucho, muchísimo tiempo, nuestra Emperatriz Infantil estaba mortalmente enferma porque necesitaba un nuevo nombre y sólo podía dárselo una criatura humana. Pero los seres humanos no veían ya a Fantasia, nadie sabía por qué. Y si ella hubiera muerto, habría sido también el fin de Fantasia. Un día o, mejor dicho, una noche, llegó sin embargo un ser humano... Era un niño y le dio a la Emperatriz Infantil el nombre de Hija de la Luna. Ella se puso buena otra vez y, en agradecimiento, le prometió al muchacho que, en su reino, todos sus deseos se harían realidad... hasta que encontrase su Verdadera Voluntad. A partir de entonces, el niño hizo un largo viaje, de un deseo a otro, y todos se cumplieron. Y cada deseo cumplido llevaba a un nuevo deseo. No fueron sólo deseos buenos, sino también malos, pero la Emperatriz Infantil no hace diferencias: para ella todo vale lo mismo y todo es igualmente importante en su reino. Y cuando, finalmente, la Torre de Marfil resultó destruida, no hizo nada para impedirlo. Sin embargo, al cumplirse cada deseo, el niño perdía una parte de sus recuerdos del mundo de donde había venido. Eso no le importaba mucho porque, de todas formas, no quería volver. De modo que siguió deseando y deseando, pero casi había gastado todos sus recuerdos y sin recuerdos no se puede desear. Apenas era ya un ser humano, sino casi un fantasio. Y seguía sin conocer su Verdadera Voluntad. Porque la Casa del Cambio no se llama así sólo porque se cambie a sí misma, sino porque cambia también a quien habita en ella. Y eso era muy importante para el niño, que hasta entonces había querido ser siempre otro, pero no cambiar.

La Historia Interminable, Michael Ende.