sábado, 9 de febrero de 2013

Da igual lo que hagan o lo que nos obliguen a hacer, porque siempre habrá una parte de cada uno de nosotros que no será suya.

Los Juegos del Hambre, Suzanne Collins.

 

Today is a wild day.

La da da da da
I'm gonna bury you in the ground
La da da da da
I'm gonna bury you with my sound
I'm gonna drink the red
From your pretty pink face
I'm gonna...
Oh, you don't like that?
Or do you just not like ME?
Sorry I don't treat you like a goddess
Is that what you want me to do?
Sorry I don't treat you like you're perfect
Like all your little loyal subjects do
Sorry I'm not made of sugar
And I'm not sweet enough for you
Is that why you always avoid me?
It must be such an inconvenience to you!

Well...
I'M JUST YOUR PROBLEM

I'm just your problem, Rebecca Sugar
Adventure Time

viernes, 8 de febrero de 2013

Loreena McKennitt...

... es una flor en forma de mujer que endulza nuestros oídos con sus celestiales cánticos al hacer sonar su voz de princesa celta por encima de toda la porquería del mundo. A algunos les hace estremecer, mientras que otros se duermen en los dulces brazos de la magia. Los hay, también, que sienten una euforia implacable cuando la escuchan, al igual que los que encuentran en su música un motivo para levantarse cada día y mirar al sol con una amplia sonrisa.
Sin embargo, una cosa está clara: todos sentimos algo cuando la escuchamos. ¿No era eso, mundo, lo que buscabas en los buenos artistas? ¿O acaso ya has olvidado lo que un día amabas?


martes, 5 de febrero de 2013

Queridos medios de comunicación:

Les saluda una mujer joven del siglo XXI con sus más cordiales respetos. De forma solemne les comunico mi gratitud por haber permitido tantos avances a lo largo de este último siglo, ya que sus cualidades tecnológicas nos han acercado un poco más entre todas las culturas y se ha ido eliminando parcialmente ese miedo a lo desconocido que todos los mortales hemos llevado siempre incrustado en nuestros corazones, a pesar de negarlo algunos más que otros.
Pero el motivo de mi carta es distinto y, por así decir, desagradable. Resulta que en las últimas décadas he observado cierta tendencia por su parte a la llamada cultura de masas, mediante la que, entre otras cosas, intentan imponer en la sociedad unos ideales de belleza muy, pero que muy peliagudos. Día tras día vemos modelos femeninas que, aparte de vestir con las mejores prendas de los más  prestigiosos diseñadores, poseen unos cuerpos que hoy en día se consideran de diosa. Esto no hace sino aumentar los disgustos que las mujeres, sobre todo las jóvenes, tienen sobre sus cuerpos. ¿Acaso son malos los cuerpos naturales? En lugar de transmitir a TODO EL MUNDO; repito, TODO EL MUNDO una enseñanza sobre la belleza espiritual y lo que realmente dignifica la vida y hace feliz, ustedes se dedican a enviar de acá para allá imágenes de tías semidesnudas con piernas de vértigo subidas en tacones.
Yo, en mi papel de fémina del futuro, les declaro en este texto abierto al público que no soy como ellas, ni de lejos. A su gusto, señores medios de comunicación, yo no tengo un pelo precioso, ni unos ojos llamativos, ni una boca especialmente deseable, ni un par de tetas como cañones, ni unas curvas torneadas, ni una piel bien bronceada. Además, me sobra peso.
Ahora es cuando les pregunto, señores medios de comunicación: ¿por ser así ya no puedo brillar algún día? Refiriéndonos sólo a mujeres, puesto que son ellas las más afectadas en esta sociedad machista que habla sin empatía... ¿acaso por no ser bella a ojos de la sociedad, ya no lo seré para nadie?
¿Están ustedes seguros, medios de comunicación, de que la belleza se encuentra sólo en una piel tersa como la seda y un cuerpo casi famélico?
Si les doy mi opinión, esto no es así. No perdonaría que algún día mi hija me dijese que no se siente guapa y la culpa residiese en ustedes. No, claro que no.
Aquí acaba mi carta, señores medios de comunicación. Creo que ya no me queda más que añadir. Reflexionen, por favor, sobre todo esto.
Atentamente,
una mujer con serios problemas emocionales.

lunes, 4 de febrero de 2013

Dime, alma en pena...

¿Sigues ahí arrastrada mientras tu espíritu sangrante va muriendo lentamente ante tu dios sin despegarse aún de ti? ¿Permanece todavía tu férrea mirada surcada de lágrimas posada en el regazo de aquel que un día te rechazó? ¿Insiste tu desdichado corazón, como dicta su costumbre inquebrantable, en mantenerte viva con tenues y dolorosos latidos? ¿Van tus piernas perdiendo color bajo la lluvia, resquebrajándose tu piel entera poco a poco y temblando tus labios cada vez más? ¿Rasgas aún las vestiduras de tu maltrecho cuerpo en eterna agonía? ¿Escuchan tus oídos la melodía de réquiem que ha de acompañarte al sepulcro, allá en el seno de tu divinidad?
Dime, alma en pena... ¿acaso no deseabas morir?
Oh, hermosa alma en pena... si alguien más supiera cuán grande fue tu belleza en otro tiempo...
Oh, dulce alma en pena... si alguien más supiera lo amargo de tu situación...
Oh, cálida alma en pena... si alguien más fuera capaz de mirarte a los ojos mientras el abrazo de la fría muerte intenta arrancarte de esta cruel vida...
Oh, mi pobre y querida alma en pena... si el mundo supiera lo que sufriste, quizás hoy en día tu corazón seguiría estando vivo y, puede, no sintieras ninguna tristeza.

sábado, 2 de febrero de 2013

Díganme, caballeros...

¿Quién tendrá tan poco corazón como para intentar enjaular al colibrí en pleno vuelo?
¿Quién será tan rastrero como para ponerle una trampa a la zorra ártica en su refugio de hielo?
¿Quién cometerá la idiotez de ponerse en mitad del camino de un tigre enfurecido?
¿Quién, eh? ¿Se puede saber quién de ustedes haría esto?

viernes, 1 de febrero de 2013

Después de varios meses actualizando de forma más o menos periódica este pequeño apartado en Internet con mis deliberaciones de escritora en bruto y algún que otro fragmento significativo de libros que no parecían serlo, me cuestiono el por qué de "Tierra de Nadie". ¿De dónde sacaría yo ese nombre tan... extraño? Habrá quien lo tache de cursi; otros, de altisonante; también habrá que lo vean misterioso. Yo no sé cómo verlo, aunque quizás este texto me ayude a mirar mejor mientras escribo y, cuando acabe y ponga el punto final, tenga ya mis pensamientos más organizados que hace un rato.
"Tierra de Nadie" son tres palabras que, en conjunción, me llevan a pensar en bosques y praderas irlandeses cargados de magia celta; el cálido sol acariciando las matas y los animales danzando al son de la silenciosa música que hace acto de presencia junto a la Madre Naturaleza en su estado más puro.

Pero "Tierra de Nadie" no tiene por qué ser sólo algo real. La Tierra de Nadie también se puede encontrar, como su nombre bien indica, en un lugar que no tiene gobierno ni mandato. Un lugar donde reina la anarquía, donde los sentimientos son la única ley, donde todos los elementos son distintos entre sí. Un lugar salvaje, cargado de sensaciones y con cierto toque imaginario que no lo hace sino inmortal por el mero hecho de pertenecer al fabuloso mundo de las ideas y la originalidad, del arte puro.
Un lugar indómito, "de nadie".
Un lugar, quizás, como mi propio corazón.