viernes, 18 de septiembre de 2015

Mi monstruo favorito.

Últimamente escribo con bastante precariedad por aquí, y hoy me apetecía dejaros una entrada entera sobre un personaje al que admiro mucho y que es para mí fuente de bastante inspiración.
Como quizá sabréis, hay un anime -basado en el manga homónimo, que no he leído- llamado Mirai Nikki cuya recepción tiende más a la mala crítica y a la calificación de mainstream que a cualquier otra opinión.
Para meter en contexto a los más perdidos, Mirai Nikki se sitúa en la época actual, en un Japón aparentemente no ficticio donde sin embargo se desarrollan unos acontecimientos de lo más paranormales. El protagonista, Yukiteru, es un adolescente retraído y muy solitario -y, para qué mentir, un cobarde y gallina capitán de las sardinas- cuyo mayor entretenimiento consiste en escribir un diario en su teléfono móvil. Al hacerlo, Yukiteru entra en contacto con un tal Deus Ex Machina, Dios del Tiempo y el Espacio. Pero lo que Yukiteru no sabía hasta ahora es que no es el único que posee un Diario que le permite hablar con dicha deidad, sino que hay otros once poseedores. Para más inri, a la vez que el muchacho descubre acerca del resto de propietarios de Diarios, Deus Ex Machina anuncia ante todos ellos que a partir del momento presente formarán parte de un Juego de Supervivencia en el cual habrán de matar al resto para que el único que quede sea su sucesor. Para ello, sus Diarios les predecirán el futuro próximo con respecto a sí mismos y al resto de participantes en el Juego. Vamos, unas Olimpiadas muy del estilo de Battle Royale. Estos japoneses son la leche.
Habiéndolo visto hace cosa de tres meses, solo puedo decir que los dos protagonistas de la historia se merecían todo lo que no fueran elogios por parte del expectador, por mucho que me pese. Lo siento si algún amante de la yandere Yuno Gasai me está leyendo, pero guardo malísima impresión tanto de ella como del gallina Yukiteru. Y no pienso dedicarles ni una sola línea más en en esta entrada.
De quien yo quería hablaros es de un personaje que está presente, y doy por ello mil gracias, a lo largo de prácticamente toda la serie y cuya influencia es positiva al desarrollo de la trama, por así decir, ya que se trata de un Juego de Supervivencia cuya regla básica es matar para no morir. 
Este personaje es Minene Uryuu, la Novena poseedora del Diario del Futuro, una paria entre los jugadores, de las menos favorecidas por Deus y que, de hecho, tampoco guarda por éste más cariño del poco que tiene él por ella.
Minene, cuyo nombre viene de Minerva (diosa romana de la guerra, la sabiduría y la inteligencia, entre otras cosas), es una joven terrorista cuya primera aparición nos ofrece de ella la imagen de una chica a la que se le ha ido completamente la cabeza. Nada más entrar en escena se encarga de volar a base de dinamita un instituto entero, con alumnos dentro.
Y es que Minene tiene una cierta adicción por los explosivos. Mirándolo desde según qué ángulo, podría decirse que ama su trabajo.
Sin embargo, un acontecimiento casual tuerce completamente sus planes de matar al Primero y la Segunda propietarios (Yukiteru y Yuno respectivamente, y por mí podría haberlos dejado bien muertos), ya que el Primero lanza un dardo que por unas cosas y otras va a parar a su ojo, dejándola tuerta. Los acontecimientos se precipitan y Minene se ve siendo "rescatada" (ojo, hay que revisar la definición de ese verbo teniendo en cuenta quién la salvó y qué le hizo) por otro propietario al que a muchos nos habría gustado ver más en acción, el Doceavo. El más paria de todos, el último de la clase, ese compi al que le quedaban todas en Secundaria y que tardó seis años en sacarse la ESO. Ese es el Doceavo en este Juego de Supervivencia, pero yo he de reconocer su maestría en cuanto a puesta en escena. 
El caso es que el Doceavo rescata a Minene, le arranca el ojo herido y, de algún modo lógico en su locura, la salva y contribuye a que escape a seguir con sus... ¿cosas de terroristas?
A partir de aquí no debo contar mucho más, así que me voy a centrar en hablar del personaje en sí. Habiendo hecho el planteamiento de Minene Uryuu, paso ahora a explicar su pasado, el por qué de su vida actual. Cuando Minene era pequeña, viajaba junto a sus padres por Oriente, donde presenció su brutal asesinato a causa de un ataque terrorista. Quedando desamparada, sin ningún lugar al que ir, la pequeña que años después sería esta loca tan genial hubo de ganarse la vida robando y, más tarde, no sabemos en qué circunstancias exactas, iniciándose en el mundo del terrorismo. Resumiendo: es una rebelde, una descontenta, una inconformista... además de violenta, sanguinaria y adicta a los explosivos. Una bomba letal metida en el cuerpo de una hermosa joven. 
Minene es un personaje digno de analizar en el contexto de esta serie de tan mala recepción. Me sorprendió notablemente ver el contraste hecho entre los dos protagonistas, tan imbéciles, y ella, tan genial ante mis ojos. Minene es uno de esos personajes femeninos que te hacen decir: "Oh, sí, ¡bien! ¡Esto sí es una tía dura y con un buen par de tetas!". Además, la evolución que presenta el personaje desde ese inicio en el que se la tiene por demente hasta el final es alucinante. La Novena es una mercenaria contemporánea: si se trata de sobrevivir, se alinea con el bando de quien más le convenga y a partir de ahí traza su camino y sus propios planes gracias a su Diario del Futuro, especializado en el Escape.
Cabe destacar un episodio que marca tanto la trama general como la de este personaje en particular: la aparición de un policía novato que se enamora perdidamente de ella nada más tratarla un poco. La paradoja del amor entre agente de la ley y criminal en potencia llega a su máxima en un momento muy clave tras una escena que parecía de lo más shojo/amor cutre: me tocas una teta al tropezarte, me sonrojo cuando me miras y me hablas, gírate mientras me cambio la ropa mojada por otra, etcéra, etcétera. Es una escena en la que al expectador compenetrado conmigo le darán venazos de estampar la pantalla contra alguna ventana... de no ser por ese final tan ingenioso y crudo: cuando crees que ella también se ha prendado del joven policía para acabar todo en beso y comieron felices para siempre, le dispara a matar y sigue su camino, dejándolo en el suelo. Esta escena es muy especial en tanto que se aprecia el sufrimiento de ella, que parece decir: "Lo siento mucho. Ojalá pudiéramos tener una vida bonita juntos, pero no podrá ser. Soy una terrorista, está en mi naturaleza, es imposible cambiarme ya. Lo siento. Estoy podrida por dentro. No puedo hacer nada. Lo siento".
Pero lo fuerte no acaba ahí. Si el pobre policía -que, por cierto, no he presentado: se llama Nishijima- hubiese quedado muerto y bien frío con ese disparo habría sido triste puesto que era un pedazo de pan, pero no es así. Lo más cruel de todo es descubrir que portaba un chaleco antibalas, con lo cual permanece con vida para recordar desde ese momento y para siempre que ella, Minene, le disparó entonces a matar. No sé vosotros, pero a mí esto me parece bastante fuerte.
El resto de las apariciones de la Novena en la serie se basan en su genialidad y evolución como jugadora y persona. El mismo Deus la selecciona a ella inicialmente para transferirle parte de sus poderes, no sin antes remarcar el poco aprecio que le tiene, a lo cual ella responde con su condescendencia natural cual erizo mostrando sus pinchos. Ella no cree en Dios pese a tenerlo delante de sus narices debido a lo mal tratada que se siente, por la vida que ha llevado y la vida que podría haber tenido. Esta y otras muchas cosas hacen de la Novena un personaje tan grande: agresiva, independiente, completamente grillada de la cabeza, más inteligente de lo que aparenta, con un don innato para adaptarse a los acontecimientos según se avengan. No podría cansarme de resaltar su genialidad.
 No me gustaría arruinar este fantástico personaje a alguien que no haya visto aún Mirai Nikki. Aunque parezca que me he explayado, queda mucho por contar de la Novena y podría analizarla desde la primera aparición hasta la última. Pero no lo haré. Dejo que veáis la serie o leáis el manga vosotros mismos y juzguéis, si no lo habéis hecho aún. Y si ya la habéis visto, espero que esta entrada sirva para ver esta serie con otros ojos. Si bien no puedo hacer justicia por esos dos protagonistas a los que tanto detesto, por lo menos puedo intentar que veáis el conjunto de la serie como algo mejor, especialmente mejorando vuestro punto de vista respecto a la Novena.
¡Vosotros diréis! ¡Abajo están los comentarios!
Un saludo,
Bruma.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Dejadme, no me hagáis bajar.
Dejadme arriba en las nubes con mi magia, mis dragones, mis sirenas.
Dejadme arriba con mis batallas contra orcos, con mis crines de unicornios, con mis castillos encantados.
Dejadme arriba con mis princesas luchadoras y mis príncipes cobardes.
Dejadme arriba con mi alquimia, mis exorcismos, mis distopías, mis viajes en el tiempo.
Dejadme con mis hordas de amazonas luchadoras, con mis dioses griegos, con mi Pendragón y su bruja malvada.
Dejadme con Ondina, hundida y acabada pero siempre soñando.
Dejadme, soltadme, no me agarréis de los pies.
No tiréis de mí. No me hagáis bajar.
Dejadme arriba enfrentando cualquier peligro, vampiros, hombres lobo, hechiceros. Dejadme que luche contra ellos.
Pero no me hagáis luchar conmigo misma. No me hagáis verme delante del espejo, de la realidad, de los demás.
No, no me hagáis esto.
Quedáos la realidad, que no la quiero.

miércoles, 24 de junio de 2015

Recordó aquella vez en que había enganchado una de las dos agujas que iban en pareja. El macho dejaba siempre que la hembra comiera primero, y el pez enganchado, la hembra, presentó una pelea fiera, desesperada y llena de pánico que no tardó en agotarla. Durante todo ese tiempo el macho permaneció con ella, cruzando el sedal y girando con ella en la superficie. Había permanecido tan cerca, que el viejo había temido que cortara el sedal con la cola, que era afilada como una guadaña y casi de la misma forma y tamaño. Cuando el viejo la había enganchado con el bichero, la había golpeado sujetando su mandíbula en forma de espada y de áspero borde, y golpeando su cabeza hasta que su color se había tornado como el de la parte de atrás de los espejos; y luego cuando, con ayuda del muchacho, la había izado a bordo, el macho había permanecido junto al bote. Después, mientras el viejo levantaba los sedales y preparaba el arpón, el macho dio un brinco en el aire junto al bote para ver dónde estaba la hembra. Y luego se había sumergido en la profundidad con sus alas azul-rojizas, que eran sus aletas pectorales, desplegadas ampliamente y mostrando todas sus franjas del mismo color. Era hermoso, recordaba el viejo. Y se había quedado junto a su hembra. 

Ernest Hemingway, El viejo y el mar

sábado, 13 de junio de 2015

La dejaría... correr aventuras, que eligiera su propio camino. Sería muy duro... De hecho lo fue, pero lo haría. No del todo, por supuesto. Hay tareas que no se deben abandonar: lavarse los dientes, estudiar aritmética... Pero Maia se enamoró profundamente del Amazonas; a veces ocurren esas cosas: ese lugar estaba hecho para ella, y su gente también. Claro que hubo ciertos peligros, pero los hay por todas partes. Hace dos años, en este colegio hubo un brote de tifus y tres niñas murieron. En estas calles, todas las semanas los caballos atropellan y matan a unos cuantos niños. Cuando estaba viajando, explorando y recopilando sus canciones, Maia no era simplemente feliz; era... ella misma. Creo que algo se le rompió por dentro cuando sus padres murieron, y allá en Brasil se curó. Quizá yo esté loca, y el profesor también, pero creo que los niños han de elegir su destino... si tienen la capacidad de hacerlo. Y Maia lo tiene.

Eva Ibbotson, Maia se va al Amazonas

lunes, 1 de junio de 2015

Dejadme entrar, que bien puedo, en consejo de los hombres; que bien puede una mujer, si no a dar voto, a dar voces.

¡Por muchas razones!
Y sean las principales, 
porque dejas que me roben
tiranos sin que me vengues,
traidores sin que me cobres.
Aún no era yo de Frondoso,
para que digas que me tome,
como marido, venganza,
que aquí por tu cuenta corre;
que en tanto que de las bodas
no haya llegado la noche,
del padre, y no del marido,
la obligación presupone;
que en tanto que no me entregan
una joya, aunque la compre,
no ha de correr por mi cuenta
las guardas ni los ladrones.
Llevóme de vuestros ojos
a su casa Fernán Gómez;
la oveja al lobo dejáis
como cobardes pastores.
¡Qué dagas no vi en mi pecho!
¡Qué desatinos enormes,
qué palabras, qué amenazas,
y qué delitos atroces,
por rendir mi castidad
a sus apetitos torpes!
Mis cabellos, ¿no lo dicen?
¿No se ven aquí los golpes, 
de la sangre, y las señales?
¿Vosotros sois hombre nobles?
¿Vosotros, padres y deudos?
¿Vosotros, que no se os rompen
las entrañas de dolor,
de verme en tantos dolores?
Ovejas sois, bien lo dice
de Fuente Ovejuna el nombre.
¡Dadme unas armas a mí,
pues sois piedras, pues sois bronces,
pues sois jaspes, pues sois tigres...!
Tigres no, porque feroces
siguen quien roba a sus hijos,
matando los cazadores 
antes que entren por el mar,
y por sus ondas se arrojen.
Liebres cobardes nacisteis;
bárbaros sois, no españoles.
¡Gallinas! ¡Vuestras mujeres
sufrís que otros hombres gocen!
¡Poneos ruecas en la cinta!
¿Para qué os ceñís estoques?
¡Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
la honra de estos tiranos,
la sangre de estos traidores!
¡Y que os han de tirar piedras,
hilanderas, maricones,
amujerados, cobardes!
¡Y que mañana os adornen
nuestras tocas y basquiñas, 
solimanes y colores!
A Frondoso quiere ya,
sin sentencia, sin pregones,
colgar el Comendador
del almena de una torre; 
de todos hará lo mismo; 
y yo me huelgo, medio hombres, 
porque quede sin mujeres
esta villa honrada, y torne
aquel siglo de amazonas, 
eterno espanto del orbe.

Lope de Vega, Fuente Ovejuna

domingo, 31 de mayo de 2015

El gallo rojo está cantando.

-Ven aquí -dijo Sofía. 
Cogió a la niña de la mano y la llevó hasta el rico hombre de negocios.
-Tendrás que procurar que esta niña tenga una vida mejor -dijo.
El hombre, sin levantar apenas la vista de los papeles, contestó:
-Eso cuesta dinero, ya te he dicho que no quiero perder ni una sola corona.
-Pero es injusto que tú seas tan rico y que esta niña sea tan pobre -insistió Sofía.
-¡Tonterías! La justicia solo se practica entre iguales.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Yo empecé con las manos vacías, tiene que merecer la pena trabajar. ¡Eso es el progreso!
-¡Por favor!
-Si no me ayudas me moriré -dijo la niña pobre.
El hombre de negocios volvió a levantar la mirada de los papeles y golpeó la mesa con su pluma
-No eres una partida en mi contabilidad. Vete a la casa de beneficencia.
-Si no me ayudas, incendiaré el bosque -prosiguió la niña pobre.
Finalmente el señor de detrás del escritorio se levantó, pero la niña ya había encendido una cerilla y la había acercado a unas pajas secas, que empezaron a arder instantáneamente.
El hombre rico levantó los brazos.
-¡Socorro! -gritó-. ¡El gallo rojo está cantando!
La niña le miró con una sonrisa burlona.
-Al parecer no sabías que soy comunista.

Jostein Gaarder, El mundo de Sofía

domingo, 24 de mayo de 2015

"¿¡Me estás diciendo que me convierta en un hombre como él!? Un rey existe para su gente. No puede haber rey sin su gente. Él está planeando abandonar a la gente de su país. ¡Eso no es en lo que yo deseo convertirme!" ~Ling Yao
Fullmetal Alchemist: Brotherhood